Alguna vez, quizá, se te va la mano
y las llamas en pena invaden tu cuerpo ;
y caes en manos del Ángel de la Soledad
y él ¡Gracias a dios!
tampoco cree en lo que oye.
y las llamas en pena invaden tu cuerpo ;
y caes en manos del Ángel de la Soledad
y él ¡Gracias a dios!
tampoco cree en lo que oye.
